miércoles, 6 de agosto de 2025

Me volví a romper

Me volví a romper. Los últimos 12 meses se han sentido como que una ola gigantesca que me persigue de derrotas tras derrotas, pero en este momento en el que la incertidumbre reina y en el que tengo que recoger las piezas de mi corazón para volverlo a armar de una manera en la que todavía no estoy claro cómo lo haré, me di cuenta de que soy una persona enormemente privilegiada por los seres tan lindos que me han amado y protegido. Frente a todo, creo que encontré la ilusión que dejé que se apagara en mí, la alegría de pelear por lo colectivo y la emoción de escribir.

Aprendí que no tengo que tener control de nada, que la mentira que me había dicho cuando, a los 18 años, me fui de casa, de que estaba solo en el mundo, no es cierta. Nunca he estado solo. Siempre he tenido grandes amigos y grandes amores que me han permitido volar en algunos casos; en otros, me han mostrado que sigo siendo ese niño que solo quería que su mamá lo viera y le dijera que lo quiere. Mi mamá me quiere, siempre me ha querido, siempre ha estado conmigo. Con sus retos, pero siempre ha estado ahí. El que estaba huyendo era yo. Siempre termino huyendo. Pero esta vez no lo voy a hacer. Esta vez me voy a enfrentar a mí mismo.

No estoy claro si voy a estar bien, y creo ahora que es una estupidez decir que estamos bien cuando no, porque si hay una experiencia humana realmente importante es la de ser vulnerables y de mostrarnos como somos, si en verdad queremos ser mejores, si en verdad queremos estar bien. De lo que sí tengo certeza es de que voy a hacer las cosas paso a paso, que voy a ver a la cara a los fantasmas que juegan en mi mente y que no me va a importar mucho lo que la gente piense. Ser prisionero de eso es un lugar al que no voy a volver.


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