Creo que hace un año o un poco más un amigo me preguntó con cierto tono irónico qué por qué solo usaba libretas moleskine para escribir, tras reírse y decir que si esto era parte de mi acto de “niño bien”. No le dije nada, solamente me sonreí y continué hablando sobre el tema que estábamos discutiendo, que vagamente recuerdo realmente, es curioso cómo funciona la memoria para rememorar detalles y olvidar el panorama general de esos recuerdos.
Me parece también que ese día fue que comencé a incubar la idea de no darle mucha importancia a lo que la gente piensa de uno, que tiene más que ver con sus prejuicios y experiencias que con lo que uno realmente es o puede ser.
Pero antes de explicar por qué la moleskine, para lo que no me conocen y han llegado hasta aquí, debo decirles que desde hace más de 15 años tengo el hábito de usar una libreta para escribir lo que hago y pienso cada día. Me ha servido como un ejercicio para ordenar los días y para no dejar a la memoria aquellas experiencias que no quiero olvidar, como aquellos momentos que quiero preservar.
Ese hábito lo adquirí gracias a Silvia, una comunista italiana que tuve el privilegio de conocer en los espacios de militancia y con la que compartí una amistad intensa, de la que puedo decir que aprendí una inmensidad de cosas bonitas y de la que guardo muy gratos recuerdos de nuestros debates sobre Palestina, el amor que compartimos por la revolución sandinista de Carlos Fonseca, el movimiento antisistema de que ella formó parte en su país y de las derivas del socialismo que no parece encontrar horizonte.
La primera moleskine que vi en mi vida se la vi a ella entre las manos, era más pequeña que la que suelo usar, me gustó la forma de los hilos de las hojas y la calidad de la tapa, pero sobre todo, creo que más que otra cosa, lo que más cautivó mi atención y curiosidad era verla escribir en ella cada día. Terminó regalándome una, que debo tener guardada por ahí, con los primeros garabatos que traté de poner en palabras.
Al final, un año después, para responderle a mi amigo, uso moleskine porque es un homenaje a ella ,y una manera de recordarla, porque tengo la manía de siempre tratar de recordar con un objeto que puedo sostener con las manos, como talismanes, a las personas que se tomaron la molestia de enseñarme algo útil en la vida, sin otro motivo que no sea verme feliz.
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